El Coco, esperanza para Darién

Por: Luis Alberto Sierra G.   Esta dirección de correo electrónico está siendo protegida contra los robots de spam. Necesita tener JavaScript habilitado para poder verlo.
Un proyecto en la reserva privada de Punta Patiño busca aprovechar el potencial de la palmera como alimento, biocombustible y posible cura para el cáncer y otras enfermedades.
La planta de coco, misterioso fruto del mismo nombre al que se atribuyen propiedades alimenticias especiales y hasta espirituales y cuyo origen geográfico es aún motivo de polémica, podría convertirse en una esperanza de desarrollo ante las deficiencias, que debido a la pobreza, viven las comunidades de la provincia panameña de Darién, en otras partes del país y del mundo.
La reciente puesta en marcha de un proyecto científico y técnico en alrededor de 40 hectáreas en las que hay plantaciones de coco (Cocos nucífera) en la reserva natural darienita de Punta Patiño –de unas 30.000 hectáreas, que administra la Asociación Nacional para la Conservación de la Naturaleza (ANCON),- está abriendo una nueva perspectiva.
La iniciativa, denominada "Exploración y demostración para el Aprovechamiento Sostenible y Comunitario del coco en Punta Patiño" fue puesta en marcha en marzo pasado, tras un trabajo previo de maduración por parte de la Asociación y del Instituto de Investigaciones Científicas y Servicios de Alta Tecnología (Indicasat) Panamá.
El financiamiento para el proyecto se obtuvo, tras una convocatoria de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación (SENACYT).
Edisa Pitty, directora encargada de Proyectos e Investigación de ANCON, explicó que la estrategia se concibió para un período de desarrollo de 18 meses, con el objetivo de sumar la experiencia técnica en el tema ambiental de esta Asociación, para la recuperación y el mantenimiento de las plantaciones que había ya en la reserva, al trabajo científico por parte de Indicasat.
El enfoque del trabajo del Instituto, según la especialista, es el estudio de diferentes partes del coco, utilizando métodos de bio-prospección e investigaciones en laboratorio para probar la utilidad y potencialidad del fruto, en momentos en que se buscan alternativas de desarrollo sostenible en esta región de vasta riqueza natural, pero en la que hay comunidades marginadas y que están lejos de los polos de desarrollo, como es el caso de las de Punta Alegre y Mogue (en Darién).
En la costa pacífica de Darién, al igual que en la mayor parte de la provincia, se experimenta un aislamiento económico y social que obliga a ejercer presión sobre el bosque, evidenciado por la extracción de madera para leña y el empleo de técnicas de producción agropecuarias inadecuadas, según un documento de justificación del proyecto.
La científica Carmenza Spadafora, co-investigadora del proyecto y representante de Indicasat, anticipó que la investigación ha permitido “encontrar, por ejemplo, que hay cierta actividad antimalárica en los extractos de la hoja del coco”.
Desde la perspectiva de ANCON, se visualizó que el proyecto podría contribuir a aliviar la pobreza y reducir la degradación de los recursos naturales.
La directora ejecutiva de ANCON, Alida Spadafora, investigadora principal del proyecto, explicó que la iniciativa ayuda a brindar alternativas de negocios verdes, con base en un producto existente en el área y que es posible potenciar, además para la producción de medicinas, para la estética, como fuente de energía, de alimento, para artesanías, para forraje y muchos otros usos, en beneficio de familias que no tienen muchas opciones económicas.
El proyecto puede, en principio, beneficiar a alrededor de 1.000 personas en el área de influencia del proyecto, según Alida Spadafora.
Variedad de alternativas
Entre las iniciativas que se consideraron, según los impulsores del proyecto, estaban la búsqueda de fuentes naturales para mejorar la alimentación de los darienitas, con el empleo del recurso, por ejemplo, para el suministro de aceite comestible de excelente calidad y bajo costo de producción.
Así mismo se consideró la posibilidad de usar el coco para la producción del biocombustible o como fuente de energía alternativa, teniendo en cuenta que en la provincia hay lugares sin electricidad y en los que la gente utiliza como solución plantas de diesel, lámparas de querosene o velas.
"Es difícil para la gente poder transportar el diesel que se requiere -por río- desde Puerto Quimba hasta localidades como Mogue y Punta Alegre", reconoció Pitty.
Otro aspecto en el que se enfocó el trabajo fue la búsqueda de las propiedades antiparasitarias y anticancerígenas de las moléculas derivadas del Cocos nucífera, al igual que promover usos derivados del empleo del coco para la elaboración de artesanías, jabones o aceites, como laxante y para la elaboración de ciertos postres, por ejemplo.
Con el proyecto, está prevista la instalación en Punta Patiño de una mini refinería de aceite de coco, en la que, además de los equipos de extracción, habrá un horno de secado y facilidades de almacenamiento del producto derivado.
Según Pitty, la refinería se podría ampliar, si es exitosa la idea, con un cultivo que no requiere de mucho mantenimiento.
Alida Spadafora, quien es además presidenta del Comité Panameño de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), consideró importante que una vez finalizado el proyecto, se siga capacitando a las comunidades en el uso de todas las partes del coco, además de llevar a la zona ideas innovadoras y simples pero diferentes para el uso del fruto.

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